Taller de Escritura (6)

Este texto es resultado de un ejercicio de 20 minutos en un taller de literatura.

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La sala de juntas, formada por paredes de cristal, vibró cuando Rafael salió de ella cerrando con fuerza la puerta. No volteó atrás para despedirse de su jefe. Si su expectativa era recibir una calificación sobresaliente por su desempeño en el último año, no podía haber estado más equivocado. Todas los desveles y sacrificios lejos de ser tomados como algo positivo eran, a los ojos de su jefe, una señal de incompetencia. “¿Por qué te quedas hasta tarde todas las noches? ¿Que no sabes cómo hacer las cosas de forma eficiente?” Le había dicho. 

Rafael sintió coraje y angustia mientras recorría el pasillo de las oficinas ante la mirada de sus compañeros. Sabía que el resto lo estaba juzgando tan severamente como él lo hacía a sí mismo. En el fondo de su estomago nacía un sentimiento que rápidamente se apoderó de él, como la ola de un tsunami que llega a la costa para destruir lo que se encuentra en su camino. 

Finalmente entró a su oficina, abrió el primer cajón del escritorio y con discreción tomó un par de tijeras, las cuales escondió en su bolsillo. Con el mismo paso veloz con el que había recorrido la longitud del pasillo volvió sobre sus pasos en dirección a la sala de juntas. En su puño apretado sentía el filo de las tijeras. Cuando estuvo frente a la sala se detuvo un segundo para observar cómo su jefe, entre risas, le daba su evaluación a Manuel. El coraje se convirtió en furia. 

Rafael pasó frente a la puerta de la sala de juntas y unos metros más adelante se metió en el baño atrancando la puerta. Se arremangó la manga izquierda de su camisa dejando caer la mancuernilla al piso.  Saco la tijera de su bolsillo y comenzó a hacer cortes superficiales sobre su brazo. Cuando las gotas de sangre comenzaron a correr abrió la llave de agua, tornándola roja mientras se mezcla con su liquido vital. “Soy un pendejo” “Soy un fracasado” “No se hacer mi trabajo, nunca voy a tener éxito” “ Me deberían de correr, debería renunciar, mañana no voy a venir, nadie me va a extrañar, van a hacer fiesta, van a festejar que el estúpido de Rafael el que se queda hasta tarde y que no sabe hacer las cosas ya no va a robar espacio de la oficina y que su apestoso lonche no va a ocupar espacio en el refrigerador y sus infantiles errores no nos van a hacer perder clientes” Con cada pensamiento el corte de la tijera era más profundo, y el sentimiento de enojo y frustración se diluía con el agua en la que se mezclaba su sangre. 

Rafael no sabe cuánto tiempo ha pasado cuando alguien toca a la puerta. Con papel de baño se envuelve el brazo, lo cubre con la manga y pone la mancuernilla en su lugar. Sin decir una palabra sale de la oficina con la intención de no regresar. 

Al día siguiente su escritorio, decorado con globos multicolores con motivo de su cumpleaños, se quedará esperando.  Al final de la jornada su jefe se comerá la rebanada de pastel que le habían preparado.      

Taller de Escritura (5)

Este texto es resultado de un ejercicio de 20 minutos en un taller de literatura. Inspirado en Nos han dado la tierra de Juan Rulfo y en la historia de Lej Leja (biblia)

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Tres días antes la familia Martinez se reunió bajo la luz amarilla del único foco de la casa para idear un plan de emergencia en caso de que las cosas no se dieran como las habían planeado. Martín, sacó de la bolsa de su pantalón 4 copias fotostáticas y las extendió sobre la mesa entregándole una cada uno de sus hijos y a su esposa. En el centro de la página en letras grandes mayúsculas se podía leer “SONORA” Unos centímetros más arriba aparecía una línea recta marcando el límite con “ARIZONA”. En letras mas chicas se podía leer “Nogales”, “Sasabe” y una decena más de pueblos. 

Después de una travesía que los había llevado por todo México, costándoles sus ahorros y el dinero que habían tomado prestado, la familia se encontraba realizando los últimos preparativos para cruzar la frontera en búsqueda de un mejor futuro. La situación en Tabasco se había vuelto insostenible. Martín había perdido su empleo tres años antes durante la crisis petrolera. Toda la familia se había unido en un esfuerzo al abrir una tienda de abarrotes en la cochera de su casa. Letzy, su esposa, no había estado de acuerdo en invertir la mitad de la liquidación que habían recibido emprendiendo un negocio del que nada sabían. Fue una noche de noviembre cuando los gritos de Letzy y el llanto desesperado de Martín despertó a sus dos hijos adolescentes. Francisco y Javier entraron en la habitación de sus padres y les pidieron que dejaran de pelear. Los cuatro se abrazaron y decidieron en silencio apostar su futuro a los Abarrotes Martínez. Tres años más tarde estaban nuevamente sentados a la mitad de la noche, ahora a 200 kilómetros de los Estados Unidos. 

– “Si por alguna razón nos llegamos a separar esta hoja es la que nos ayudará a reencontrarnos” Le explicó Martín al resto de la familia. 

– “Es importante que no la pierdan” Agregó Letzy. Francisco y Javier asintieron con la cabeza mientras observaban detenidamente el mapa. 

-“¿En dónde vamos a encontrarnos?” Preguntó Javier. En el mapa habían varios puntos encerrados con un círculo y un teléfono escrito. 

– “En cada una de las ciudades que están marcadas hay alguien que puede ayudarlos” El teléfono es el de Ramón su tío, él tiene conocidos y recorre esos pueblos una vez al mes en su ruta de reparto. Cuando estén del otro lado llámenle y él nos va a reunir de nuevo. Lo principal es que lleguen a los puntos marcados. 

Letzy le entregó a cada uno un sandwich de jamón y rellenaron sus cantimploras. Pasada la medía noche se acostaron en el piso y pretendieron dormir. Javier repetía en su mente el número de teléfono. Francisco soñaba con sus papás trabajando en los Estados Unidos, exitosos y felices. Martín y Letzy, en una mano apretaban el mapa y en la otra tomaban a su compañero de viaje. Esta sería la última noche en la que la familia Martínez estaría reunida. 

Taller de Escritura (4)

Este texto es resultado de un ejercicio de 20 minutos en un taller de literatura. Inspirado en Macario de Juan Rulfo

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México Lindo y Querido
Un dos de julio me levanto con esperanza en la panza
Mañana todo va a ser mejor
Él lo dijo y nosotros lo escuchamos
Ella lo propuso y nosotros le creímos
Comimos tortas juntos, como hermanos
Caminamos de regreso a casa, con frijol con gorgojo en mano

Formado en el sol, la espera no importa
Una predicadora, con su megáfono, nos habla de la llegada de Jesús, de nuestro pecado, de como salvarnos
La hilera avanza lentamente, el joven y el viejo con la misma cadencia
Cada mexicano, sin importar su intención, con una sonrisa en la cara
Algunos de ilusión, otros de ansiedad
Mañana todo va a ser mejor (peor no puede estar)

Revisan tu foto, te dan tu boleta
En la soledad te permites imaginar
El o ella con su banda presidencial
Curando al enfermo, educando al analfabeta
Construyendo un futuro con carreteras y presas e industrias inmensas
Doblo en cuatro, rezo un rosario
Mexico Lindo y Querido mañana llega

La tinta en el dedo sigue fresca
Voto por voto, casilla por casilla
Peso por peso, de los cuales nada sabemos
Se acumulan los muertos, se pierden empleos
No es mi culpa, es del gobierno previo, de los financieros, o del mal mexicano con su mala-cultura

Pero mañana es 6 de julio
Nos vamos a formar, vamos a votar
Todo va a ser mejor, como hace seis años
Como hace 12 y 18 y 24
Su nombre no importa, su partido tampoco
El Salvador llegará a curar nuestros males
Ella vendrá con su maestría de Harvard a reinar
México Lindo y Querido, descansa en paz

Taller de Escritura (3)

Este texto es resultado de un ejercicio de 20 minutos en un taller de literatura. Inspirado en el Aleph de Borges

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Se escucho un fuerte tronido en la calle y todas las luces se apagaron. Me quedé acostado en la cama en total obscuridad. Después de unos minutos percibí un punto brillante en la pared. Me pareció extraño. ¿De dónde salía esa luz? Me levante de la cama y me acerqué a inspeccionar.Encontré un orificio del tamaño de una cabeza de alfiler y acerque mi ojo para verlo de cerca. 

Dentro del pequeño agujero pude ver el destello inicial del comienzo del universo y su colapso final en un inmenso hoyo negro. Escuche el silencio de la no existencia por unos segundos y al mismo tiempo podía observar cada instante que había transcurrido entre ambos momentos. Me podía ver a mí con mi ojo pegado a la pared observándome a mi mismo. Si me concentraba podía llevar enfocar la mirada en cada cabello sobre mi cabeza, en cada célula que conforma un pelo, en sus átomos, protones y neutrones. Pude viajar entre galaxias, conocer la insignificante vida en otros planetas conformada por seres unicelulares que flotan en gases que en la tierra consideramos inhóspitos para la vida y pude constatar la existencia de grandiosas civilizaciones que aún no han existido. Conocí a mi bisabuelo justo en el momento en que sufrió un infarto fulminante y descubrí a un bisnieto condenado a cadena perpetua por un crimen que me avergüenza poner por escrito. Encontré la paz que uno descubre al reconocer su insignificancia temporal y espacial, la de todos los hombres, los animales, las montañas y los mares, las estrellas, y los dioses  que tienen un inicio y un final. Por unos minutos observe los festejos de cumpleaños de todas las personas que han nacido y nacerán, participe en sus bodas y nacimientos y los acompañe en sus momentos mas felices. Cuando me canse de ver al hombre común me enfoque en los grandes héroes de la historia y descubrí sus momentos de crisis cuando en las noches no pueden dormir con el sentimiento de culpa por haber traicionado sus ideales. Volví a ver  los ojos de mi primer amor, esa fría noche de diciembre, cuando encontré en ellos que ya no me amaba. 

Taller de Escritura (2)

Este texto es resultado de un ejercicio de 20 minutos en un taller de literatura. Inspirado en la Torre de Babel

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La Torre de Babel sigue en pie. Todos los días dios la usa para bajar del cielo y caminar en la tierra. El cuento sobre su destrucción es eso, tan solo un cuento que tiene la intención de distraer y esconder a simple vista la obra más grandiosa de la humanidad. El hombre tenía la intención de llegar al cielo sin saber que el verdadero deseo de dios era bajar de el. Los ángeles son francamente insoportables y los placeres carnales son más satisfactorios que la paz espiritual. 

El problema es que dios no tenía derecho a usar la torre. Los hombres se lo dejaron claro en cuanto construyeron el último piso y tocaron en su puerta. Su razón tenían para negarle la entrada. Dios se había comportado como un mal vecino que no ofrece ayuda cuando el resto del vecindario esta preparando la posada y se presenta con el plato en la mano en cuanto se esta sirviendo el primer taco. Ahora que la torre estaba terminada dios quería sacar provecho de la obra que había costado cientos de vidas humanas y una fortuna imposible de cuantificar. 

Dios, como en otras ocasiones en la Biblia, intentó negociar. Ofreció volver a abrir las puertas del paraíso a cambio del uso de la torre una vez a la semana. El hombre ya había perdido interés en el Eden y ahora tenía acceso al cielo, y sin mucha consideración rechazo la oferta. El Creador reviró ofreciendo ahora la vida eterna y adelantar la llegada del mesías, pero el hombre nuevamente, sintiéndose en una posición de extrema fortaleza, se negó. “No tienes nada que ofrecernos” fue la respuesta unánime de la humanidad. “Todo lo que queremos lo tenemos y lo que no tenemos ahora sabemos que podemos construirlo”.

La insolencia de esta criatura que había creado a su imagen y semejanza le colmó la paciencia al Todopoderoso. Vencer a su enemigo cuando se encontraba unido estaba resultado imposible así que ideó un plan. Reclutó a una centena de ángeles y en la obscuridad de la noche los mandó a la tierra con la misión de confundir al hombre. Abrieron restaurantes de comidas típicas, crearon agencias de viajes que organizaron viajes a los lugares más remotos de la tierra. Iniciaron clases de idiomas que antes no existían en todas las escuelas. Inventaron equipos de fútbol por los cuáles el hombre podría pelear entre sí. Poco a poco donde había harmonía el caos comenzó a reinar. 

Dios se adeñuó de la torre y el hombre perdió su obra mas importante. Ahora baja con frecuencia a convivir con su creación. El problema es que ya no tienen nada en común. 

Taller de Escritura (1)

Este texto es resultado de un ejercicio de 20 minutos en un taller de literatura. Inspirado en la historia de Adan y Eva

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En su décimo octavo cumpleaños Eva salió de fiesta con sus amigos. Durante el día vió a su novio  y al caer la noche se dirigió a su casa en la que su papá la esperaba. Eva anticipaba encontrarlo, como en años anteriores, parado en la puerta con una rebanada de pastel. Haber crecido sin su mamá había creado un fuerte vínculo entre ambos. 

Emocionada insertó la llave en el cerrojo y giró la perilla. 

– ¿Qué chingados es esto? Le preguntó su papá en cuanto la vió, sosteniendo un condón usado en la mano.

Eva se quedó callada por lo que pareció ser una eternidad. Su cara se torno roja y sus ojos se llenaron de lagrimas

– Es algo privado- finalmente le contesto- ¿que haces revisando mi basura?

– ¿Dime cuándo fue la ultima vez que tu sacaste la basura de la casa? Pero más importante, ¿qué hace este condón usado aquí? ¿Desde cuando te estas acostando con Adan? Creo que fui muy claro cuando te dije que no tenias permiso de acercarte a su serpiente. 

– Perdón papá, no es que quisiera llevarte la contra, pero tienes que aceptar que ya soy una mujer, no una niña, y que puedo hacer lo que yo quiera con mi cuerpo. Lo que quiera y con quien quiera. 

El enojo crecía en el padre de Eva. Por 18 años se encargó de educarla y alimentarla. A pesar de las dificultades económicas nunca le falto nada. Eran pocas las reglas que tenía que seguir, pero parecía que a Eva nada le importaba. He hecho todo lo que puedo por esta niña, si va a crecer y madurar algo tiene que cambiar, pensó.

– Eva, tienes razón, le dijo. Es tu cuerpo y es tu vida y tú puedes hacer lo que quieras con ella, pero no en mi casa. Empaca tus cosas, mañana cuando despierte no te quiero ver aquí.

Al siguiente día, cuando Eva buscó a Adan para mudarse con él este le dijo que no estaba listo para dar ese paso y le cerró la puerta en la cara. Del otro lado Eva alcanzó a escuchar la voz de otra mujer.