¿Por qué a pesar de la subida del dólar hay baja inflación en México?

Esta semana (finales de agosto 2015) el dólar esta cotizando arriba de los 17 pesos. En un año pasamos de un tipo de cambio de 13 pesos por dólar a 17.24. Es un cambio de 32%. Al mismo tiempo la inflación en México se encuentra en niveles mínimos históricos, por debajo del 3%.

Normalmente con un incremento del dolar se esperaría un ajuste en los precios de los productos importados con un efecto inflacionario en el resto de la economía. ¿Cómo explicar entonces que los precios no han subido?

La respuesta es sencilla, el precio de muchos commodities cotizados en dólares ha bajado en la misma proporción (o en algunos casos mayor) a la subida del dólar. Para ejemplificar veamos las siguiente tabla con algunos precios seleccionados. En la última columna tenemos un indice de commodities desarrollado por el Fondo Monetario que representa una muestra de lo que pasa en el mercado.

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En la siguiente gráfica tenemos los precios de los commodities en pesos sobre una base en la que julio 2014 es igual a 100. Para prepararla se multiplico el precio promedio mensual de cada commodity por el tipo de cambio en dicho mes. Como podemos observar únicamente el maíz se encuentra por encima de los niveles de hace un año (121). El indice de commodities esta 23% abajo de hace un año (la línea morada).

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Mientras la economía mundial se encuentre en una etapa de baja actividad (y las últimas señales de China parecen indicar que así será por un largo tiempo) y siempre y cuando la depreciación del peso vaya en línea con la de otras monedas en el mundo, podemos esperar que la presión inflacionaria será baja.

Tipo de cambio: http://www.x-rates.com/average/?from=USD&to=MXN&amount=1&year=2014

Precio de commodities: http://www.indexmundi.com/commodities/

Carlos

Creepycemetery

Carlos se enteró de los detalles de la muerte de su padre empezando el segundo grado de secundaria. No tiene memoria de él. El accidente de auto sucedió diez años antes, cuando tenía cuatro años. Los pocos recuerdos que guarda fueron formados de las imágenes que ve en fotografías. Piensa que son reales pero es su imaginación la que cuenta las historias. Su madre nunca le quiso dar los pormenores del choque.

“Carlos, tienes que ver lo que encontramos” le dijeron sus dos mejores amigos apuntando a la pantalla de la computadora. “Es muy fuerte. Tal vez no es buena idea” le advirtieron. “¿De qué se trata?”, cuándo sabes que no debes ver algo mayor es la curiosidad y Carlos no iba a resistir la tentación. “Estábamos buscando nuestros nombres en Internet y encontramos el accidente de tu papá. Hay un video de la noticia pero no lo hemos visto todavía. Te estábamos esperando”.

Carlos tomó el ratón e inició la reproducción del video. Un coche blanco, partido en dos, se encuentra a un costado de la carretera. Se estrelló con un puente a más de 180 kilómetros por hora. Veinte metros más adelante hay un cuerpo cubierto por una sabana blanca. Uno de los pies, sin zapato, se asoma. El reportero, con la voz cortada, explica cómo sucedió el choque, matando de forma inmediata a los dos pasajeros.

Carlos detuvo el video y lo regresó unos segundos para volver a escuchar. ¿Dos pasajeros?. Sabía que su papá había muerto en un accidente pero siempre le habían dicho que viajaba solo, de trabajo. Junto con él se encontraba un niño, mencionó el reportero, enseñando en el video la licencia para conducir de su papá.

Sus amigos intentaron abrazarlo pero Carlos se levantó de la silla y caminó rumbo a casa.

Al llegar tomó una de sus fotos favoritas: papá e hijo en un parque cada uno sosteniendo un papalote. Abrazándola se acostó a dormir. Al igual que con las fotografías en su sueño recreó el accidente. Se vio a sí mismo viajando en el asiento de pasajero. Gritó cuando se aproximaban al puente. Sintió su cuerpo volar a través del parabrisas y caer a unos metros de su padre. Cuando despertó su madre intentaba consolarlo, abrazándolo.

“No debiste ver ese video” le dijo mientras acariciaba su pelo. “Fue un accidente horrible”. “Mamá, dijeron que había alguien más en el coche. Un niño”. Ella se quedó callada por unos instantes. Carlos pudo percibir el ligero temblor en sus manos. “Nunca creí que tendríamos que hablar de esto, pero quizás es el momento”. “¿Qué fue lo que en realidad pasó?”. “Mañana Carlos. Mañana te explicaré todo.”

Ambos tomaron el desayuno en silencio. No podían pensar en otra cosa que no fuera el coche blanco partido en dos. Carlos con la duda y su mamá con el temor de la confesión que tendría que realizar. Por primera vez se dirigieron juntos al cementerio.

Al llegar su mamá le entregó la mitad de las flores que llevaban. “Esta es la tumba de tu papá”. Abraham González, 1962-2004. Carlos depositó las flores sobre la lápida. A un costado se encuentra una más pequeña. “No entiendo” le dijo volteando con los ojos llenos de lágrimas a su madre. Carlos González, 2000-2004. Su mamá puso el resto de las flores sobre ésta.

Ella abrió la bolsa y sacó un papel amarillo. “Estaba devastada, me había quedado sola” intentó explicar mientras lo toma del brazo. “Perdí a mi esposo y a nuestro único hijo el mismo día. No podía aceptar perderte”. Carlos se limita a ver la tumba que lleva su nombre. “Para mi eres el único, el mismo” agrega al tiempo que le entrega el acta de adopción. “Carlos, tu sigues vivo” le dice al niño que antes se llamaba Raúl hablando en dirección de la tumba.

Mi suegra

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“¿Crees en Dios?” Me preguntó, parada en la puerta la madre de mi novia. No era como me imaginaba conocerla. No en estas circunstancias y no con una pregunta existencial como bienvenida.

“No lo sé” respondí titubeando. “Creo en la posibilidad de su existencia, pero estoy más bien convencido que se trata de una invención del hombre”

“¿Qué quieres decir? O crees en Él o no crees en Él”- por el tono de su voz podía darme cuenta de que no estaba muy satisfecha con mi respuesta. Fruncí el ceño mientras buscaba como desarmar la bomba que tenía atada a mi pecho.

“Soy agnóstico. Vivo en la duda sobre su existencia. Estaría dispuesto a aceptar que creó el universo, separó el cielo de la tierra, creó las plantas, los peces y los animales, creó a Adán y Eva. Estaría dispuesto a aceptarlo todo pero necesito más evidencia y hasta la fecha la que he recibido no es suficiente. Es más bien nula”. Me sentí más que satisfecho con mi respuesta, quizás una sonrisa se dibujó en mis labios.

“Si no crees en Dios no quiero que sigas viendo a mi hija”- fue su parca respuesta. “Creo que su hija ya es suficientemente grande para decidir” pensé en decirle, pero para qué antagonizar a la que, si todo marcha bien, un día podría ser la abuela de mis hijos. Es demasiado pronto en nuestra relación para convertir a mi suegra en una enemiga. En cambio, recordando el taller de negociación que acababa de tomar, decidí entender mejor su postura. “¿Por qué es tan importante para usted que crea en dios?” le cuestioné. Seguro podremos encontrar un punto medio, me dije satisfecho.

“Sin Dios no hay valores” me contesto rápidamente, como sí llevará horas esperando a que le hiciera esa pregunta. “Dios es la brújula que nos ayuda a llegar a buen puerto, es la Osa Mayor que brilla en el firmamento. Sin Dios, ¿cómo podríamos distinguir entre el bien y el mal?. El Todopoderoso es lo que te hace ser una buena persona”

¿Qué habrá pasado para que esta señora recorte sus vacaciones? ¿Qué hace en la casa? No debería de haber llegado hasta dentro de unos días. Yo siempre batallo con las mamás de mis novias, pero esto es ridículo.

“Conozco a muchos que creen en dios y no son buenos “. Este argumentó lo he tenido antes y no me lo va a ganar sin antes hacer mi lucha, pensé. “Que me dice de Marcel Marceau y todos los padres pederastas.”

“Sí, ellos creían en Dios y no eran tan buenas personas” –¿tan buenas? pensé, pero la dejé continuar- “yo no he dicho que para ser bueno basta con creer en Él, simplemente que es una condición mínima necesaria. Pero, ¿qué persona que no crea en Dios conoces que sea una buena persona, piadosa y justa?”

“Yo, por supuesto, o eso creo. Creo que soy una buena persona” le dije moviendo mi cabeza primero de arriba a abajo y luego meneándola hacia los lados. Quizás si no hubiera tartamudeado hubiera sonado más convincente.
La suegra lanzó otro argumento al que ya no puse atención. Sin darme cuenta esta discusión había arruinado mi ánimo. Mi pene, hasta hace unos minutos duro como una roca ahora estaba flácido como un plátano marchito. Debajo de las sábanas finalmente asomó la cabeza Laura, limpiándose la boca con el dorso de la mano.

“Hija, creo que este hombre no te conviene” dijo mi suegra. Se dio media vuelta y salió de la habitación dejando la puerta entreabierta. Laura me dio un beso en la frente y volvió a esconder la cabeza debajo de la cobija.

Concurso de Janukiot 2014

Este año recibimos más de 30 Janukiot para el concurso. Aquí se las presentamos. Gracias al apoyo del ROI pudimos llegar mas gente… ya somos 500 personas en la página de Facebook. Si deseas participar el próximo año dale Like a nuestra página para mantenerte informado.

La ganadora del concurso fue Emily Pal con 62 votos.

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El segundo lugar estuvo cerca y fue para Sharon Milgrom con 57 votos. ¡Su Janukia también fue muy deportiva!

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¡Gracias a todos los que participaron y los esperamos el próximo año! Jag Sameaj y feliz 2015.

Huida

La primera vez que sucedió nadie se dio cuenta. Fue hace casi cuatro años, cuando la violencia en la ciudad empezaba a cobrar víctimas todos los días. El cambio fue repentino; durante años vivimos acostumbrados a dejar las puertas abiertas y permitido a los niños correr solos por el parque y, súbitamente, ahora teníamos que cuidarnos de nuestros vecinos.

La primera casa en dejar la ciudad pasó desapercibida, era muy modesta y la gente pensó que ese terreno siempre había sido baldío. A las pocas semanas desaparecieron tres edificaciones más de la misma manzana. Vista desde el aire la cuadra parecía una boca chimuela. Desde que tengo memoria ésta había sido una calle tranquila, inclusive pintoresca, con casas de diferentes colores creando un mosaico bajo la sombra de sauces que meneaban sus hojas acariciando los techos. Una noche las casas estaban ahí y al día siguiente se habían largado, recogieron sus cimientos y se fueron.

Los ciudadanos tardamos en reaccionar. Al principio nos ganó la incredulidad, nunca habíamos escuchado de edificios que decidieran abandonar una ciudad. Inclusive en Detroit, con todos sus problemas económicos, los edificios seguían esperando, vacíos, a que nuevos inquilinos lleguen a ocuparlos. Después pensamos que se trataría de un caso aislado. “Le va a pasar a otros, a mi no, en mi colonia todas las casas están felices, las tratamos muy bien” nos decíamos unos a otros. Sin embargo, cuando vecinos llegaban por la mañana a tocar a nuestras puertas pidiendo asilo porque su casa los había abandonado, era cuando finalmente reaccionábamos, invadidos por el pánico. Para evitar perder su hogar algunos intentaron encadenar los inmuebles a los árboles, pero resultaba inútil, como amarrar un elefante a un poste utilizando hilo dental. Se volvió peligroso salir en las noches a la calle. Hace unos meses vi un coche siendo aplastado por los cimientos de un condominio horizontal que corría apresurado por la carretera. Su urgencia por abandonar la ciudad era evidente. Por el camino fue dejando antenas de DirecTV que se desprendían del techo. Las grandes cadenas comerciales le prometieron a sus locales hacerles cuantiosas mejoras con tal de que permanezcan en la ciudad. Aún así el Palacio de Hierro salió corriendo la misma noche que Liverpool abandonó la ciudad.

El alcalde decía que todo estaba bien. Más de una vez dijo “No se preocupen amigos ciudadanos, esto no es más que un hecho aislado, estamos tomando las medidas necesarias para terminar con la criminalidad”. Todos sabíamos que tanto el alcalde como el gobernador ya tenían una segunda casa en San Antonio por si su hogar huía.

Algunos empresarios anunciaron por Twitter que las residencias que abandonaban la ciudad eran unas cobardes poco patrióticas y que nuevas y más lujosas mansiones serían construidas en su lugar. Inclusive marqué sus twitts como favoritos.

En mayo sucedió una de las mayores tragedias. Un mall fue quemado a plena luz del día provocando histeria entre todas las plazas comerciales y edificios de oficinas. Esa misma noche, cuando una docena de construcciones intentaba escapar de la ciudad, un rascacielos tropezó con una pequeña taquería cayendo como torre de Jenga a un costado de la carretera. Durante una semana, todos los grandes edificios portaron un moño negro en sus entradas. Se ordenó una investigación urgente sobre el tema, pero la misma jefatura de la policía ya había abandonado la ciudad.

Desde hace tres meses mi familia se mudó a una cueva en el Cerro del Peñasco. Somos muchos los que hemos encontrado refugio aquí. Nuestra casa a veces nos escribe, dice que nos extraña pero que ahora vive tranquila del otro lado del Río Grande. La desgraciada está considerando construir un cuarto de juegos en su azotea. Las noches son frías, ya no contamos con calefacción central. La señal de televisión no atraviesa los muros de roca, tampoco tenemos internet. En pequeños grupos nos reunimos alrededor de las fogatas para cocinar la caza del día. ¿Cómo llegamos a esta situación? nos preguntamos.

Hay rumores que las montañas están planeando su huida. En las noches las escuchamos susurrar. Casi en silencio dicen que quieren irse a un lugar más tranquilo y, si es posible, que tenga playa. Nosotros también quisiéramos irnos, si tan sólo no estuviéramos tan arraigados.

Tal vez algún día la situación mejore y casas y edificios, centros comerciales y condominios horizontales decidan regresar. Los estaré esperando en esta planicie desolada.

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Colima, Palma Sola e Ixtapilla, turisteando por México

Hace unas semanas fui a visitar Colima y unas playas cerca de Michoacan. En Colima unos amigos acaban de abrir la Cervecería de Colima y su primera producción de cerveza artesanal salió la primera semana de agosto, así que había que probarla. Los sabores son intensos y agradables, muy recomendable. A un costado de la fábrica abrieron un Beer Garden, para tomar una bien fría en la sombra.

A unos minutos de la ciudad de Colima se encuentra Comala, un pueblo mágico hecho famoso por Juan Rulfo en Pedro Paramo. En Comala no hay ninguna referencia a este suceso, y es mas bien una ciudad por la que uno podría entrar y salir sin ver nada demasiado sobresaliente. Lo único que nos recomendaron son unos botaneros en los que sirven cervezas acompañadas de botanas (como se acostumbra en España).

Lo bonito de Colima es la naturaleza. Para nuestra poca suerte los volcanes estuvieron cubiertos de nubes todo el tiempo, pero visitamos unas lagunas y ríos en los alrededores. 

En el pueblo de Nogueras pueden visitar el Museo Universitario Alejandro Rangel Hidalgo que contiene ilustraciones del artista del mismo nombre así como una colección de cerámica de la región.

En Colima y sus alrededores con dos o tres días de visita deben de tener suficiente.

Las playas de Michoacan son otra historia. Tomas la carretera de Colima a Manzanillo y al llegar a Tecoman tomas la desviación hacia la carretera 200, la costera rumbo a Michoacan. Casi llegando al poblado de El Faro pasas por la playa de Palma Sola. Ese es lugar al que quieres ir. Ahí hay un pequeño hotel con cabañas modestas pero bonitas y limpias, servicio de restaurante y una playa casi virgen y privada. Las vistas son espectaculares, la costa esta formada por un conjunto de playas separadas por pequeñas montañas. El mar esta salpicado de islas. Las olas son fuertes, pero se puede nadar muy a gusto. Nos dijeron que en invierno y semana santa es temporada alta. En agosto el calor era bastante fuerte y éramos prácticamente los únicos turistas. 

A un lado de Palma Sola esta Ixtapilla, una playa tranquila en la que tortugas llegan a desovar. La temporada alta para ver tortugas es en octubre y noviembre, pero a nosotros nos tocó ver más de 100 tortugas haciendo sus nidos. 

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Otra playa que vale la pena visitar es la conocida como La Llorona, por el ruido que hace la arena cuando caminas en ella. Esta es una playa larga (como de un kilometro) con algunas estructuras de roca que la hacen muy atractiva.