El siguiente es otro programa de radio que podriamos tener en nuestra estación pirata. Cortesia de Lorena Sander
El Borrego de Juárez
El concepto de este programa es tener un foro interactivo donde el locutor presenta preguntas a sus radioescuchas. Las respuestas correctas se llevan premios, pero todo el auditorio se beneficia del explorar la indómita ignorancia de los unos y los otros. El programa se transmite a horas pico, para que los radioescuchas embotellados puedan entrar en un estado de claridad mental, Zen-automovilístico.
Locutor: Y esto, queridos radioescuchas, ha sido una edición más de “El Borrego de Juárez.” Felicidades a Javier en Monterrey por contestar, ¿Por qué la frontera es el interior de la República? y a Beck desde la Redacción de Letras Libres por saber qué hacer en caso del incendio de Chicago de 1871. Les recuerdo que deben de cargar una identificación en todo momento para que los podamos encontrar y darles sus respectivos premios, una clase de magia con el mago Marcovich y la oportunidad de decirle a Calderón a cuánto dejar la tortilla pasado mañana.
Productor: Tenemos una última llamada en la línea.
L: Maravilloso. Nuestros patrocinadores me disculparán mientras continúo excitando la curiosidad nacional. Es un servicio a la comunidad.
P: Guille, de Ciudad Satélite.
Fuera del Aire, el productor le informa al locutor que Guille es hijo de Argentinos y recién graduado de la Escuela Libre de Derecho. El productor decidió instar la ira de los patrocinadores porque el ego de Guille es digno de sus circunstancias.
L: Guille, pibe, ¿Querías llamar a El Borrego o a Litigando por un Sueño? Ese empieza después del noticiero de Kikin.
Guille: Soy radioescucha reincidente de El Borrego de Juárez. He utilizado el teléfono para indicar mi voluntad de participar en el concurso.
L: Más que concurso es un ejercicio socrático con premios. Soy la esfinge de triste figura y la frecuencia modulada. Dale pues,. ¿Cuál de nuestras preguntas diarias quieres contestar? ¿A dónde iba el viaje de Copperpot? O ¿Cuánto cambio le quedó a Bartola de sus dos pesos?
G: Ni la una ni la otra. Quiero contestar la pregunta hipotética fundamental, como le corresponde a mi profesión.
L: ¿Por qué las cosas buenas le pasan a la gente mala?
G: No, la pregunta sobre la cuál se finca la existencia de tu programa. Te voy a decir cómo se llama el Borrego de Juárez.
El locutor pone música de fondo para indicar suspenso. Millones de radioescuchas se estremecen por las orejas.
L: Escucho.
G: Lo he pensado mucho y sostengo que Juárez, como todo buen abogado, era perfectamente ensimismado y con muchas cosas en la cabeza, por lo cuál quería reducir el número de cosas de las cuáles se tenía que acordar. Luego entonces, el borrego se llamaba Benito.
L: No, lo siento, pero así no se llama el Borrego de Juárez.
G: Alterado. ¡Maldito seas! ¡Si esto se tiene que resolver con silogismos! ¿Qué serán de mis artes y artificios si no puedo contestar una simple pregunta?
L: Pudiste haber intentado otra. Las preguntas hipotéticas fundamentales no son cosa de niños. Pero no desesperes. Si la gloria no es para ti, que sea para otros.
G: ¡Esa pregunta no tiene respuesta! ¡Te voy a reportar a Gobernación! Cuelga.
L: Estimado público, me debo a ustedes. Y con esto, ¡Los dejo con el intrépido Kikin!
Fuera del aire
P: ¿Cómo se llama el Borrego?
L: Bi’cu’ Naquichi Ro, que en zapoteco significa “Perro Blanco que se Come”
P: Tú y el fetish por la historia. Los deberías de dejar ganar de vez en cuando con esa pregunta.
L: Patrañas. Cuando algún afortunado individuo se lleve el premio mayor, quiero que lo vea y piense, “Me he ganado esto. Ya no hay más preguntas.”
P: ¿Y si nos cae un interventor de gobernación?
L: Creo que nos has entendido los confines de la Radio Pirata. En todo caso, tengo todo en orden, mira.
El locutor muestra a través de lo que sería el vidrio de la cabina un permiso de gobernación. El formulario incluye una variante de la “vaca enlatada” bajo la leyenda, Nómbrame un Borrego.
P: ¿Tenías que falsificar la firma de Saint-Exupéry?
L: Esa es de a de veras. Lo que tuve que recrear fue la fe notarial que avala la propiedad del instrumento a Juárez, por aquello de la preposición “de”.
P: ¿Cómo se va a llamar el Borrego mañana?
L: Barbas. Por aquello de Maximiliano.
[...] El Borrego de Juárez [...]
Por: Se habla español « The Border Fence el febrero 9, 2007
a las 9:26 am